En un laberinto caminas sin rumbo y a menudo tienes la sensación de ya haber pasado por una determinada zona, tal vez sí pases dos veces por el mismo sitio, sin notarlo, porque cambias la manera de observar cada pequeño detalle. Dentro del laberinto te mantienes pensativo, silencioso, en busca del camino adecuado. He allí el por qué de "taciturno". En este blog te encontrarás sumergido en un laberinto que tiene etapas, guerras en su interior y cambios constantes, entre otros sucesos.
lunes, 6 de enero de 2014
Casi cadáveres.
Recuerdo esos ojos como si los hubiera visto cada vez que me he mirado en el espejo. Toda la inocencia mezclada con el sentido de la realidad, el socorro.
Nuestras miradas se cruzaron a través del vidrio y las maderas (Cada una en su propia cárcel) durante tan sólo unos segundos, fueron suficientes para que unas lágrimas recorrieran mi rostro en busca de su inminente suicidio llevado a cabo en mi mentón.
No se han inventado palabras para describir su mirar, y aún así no serían suficientes para ello.
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